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Los Niños y la Televisión

Ya se han escrito multitud de artículos sobre la influencia de la televisión hacia nuestros pequeños, qué pueden ver, cuándo y cómo deberían ver la televisión, y un largo etcétera. Pues bien, en este pequeño artículo/consejo pretendemos hacer un pequeño resumen de todo esto de forma que podamos tener una visión en conjunto y en base a nuestra experiencia como educadores.

Es de todos conocido que en el Siglo XXI la televisión es uno de los "pasatiempos" más comunes y de mayor influencia en la vida de niños, adolescentes e incluso de muchos adultos. En EEUU, por ejemplo, los niños menores de 14 años ven la televisión una media de 4h diarias; en España, la media se reduce a unas 3h diarias, pero aun así es escalofriante.

Hemos de tener en cuenta que nuestros hijos pasan una media de 6 o 7 horas diarias en el colegio, unas 9 horas de sueño (o eso es lo recomendable) y una media de unas 2 o 3 horas comiendo a lo largo del día (desayuno, comida, merienda, cena...). Si sumamos todo eso, el resultado es de unas 20h de su día, por lo que si de esas 4 o 5h que quedan para sus ratos ocio, juego y vida social, pasan 3h frente al televisor, ¿Qué les queda para fomentar su imaginación? ¿Y para pasar tiempo con su familia? ¿Y con sus amigos?

Con esto, no queremos asustar a nadie, simplemente pretendemos que los adultos seamos conscientes del riesgo social que produce tantas horas frente a la televisión. En efecto, la televisión tiene grandes aportes positivos hacia nuestros hijos (si sabemos orientarla correctamente), los medios audiovisuales aportan un componente importante en la educación de los niños ya que todo aquello que nos entra por la vista, el oído y en general las sensaciones nos influye mucho más, y puede ser además, una forma de que los más pequeños conozcan su mundo más allá de su barrio, su colegio, su ciudad o su país. Pero hemos de ser cautos, pues si no sabemos orientar bien este recurso puede convertirse en un arma de doble filo.

Ver la televisión es una actividad pasiva, por lo tanto, no implica ningún esfuerzo por parte del espectador, y durante la cual, las imágenes entran directamente en nuestros bancos de memoria sin poder ser filtradas ni procesadas. Mientras vemos la televisión, nos encontramos en un estado parecido al de ensoñación, en el que no podemos llevar a cabo procesos cognitivos complejos, y la información no puede ser procesada en el momento de la exposición, es decir, no hay comprensión ni reflexión.

¿Y qué podemos hacer nosotros cómo padres?
 

En definitiva, prohibir ver la televisión a los niños no es una solución eficaz, lo realmente eficiente es seleccionar aquellos programas pueden o no ver según la edad que tengan y pasar una pequeña parte del día viéndola con ellos de forma que se convierta en una actividad social, y no una actividad individual y exclusiva del niño/a.

 
¿Cómo afecta la publicidad a nuestros pequeños?
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